Aunque esa primera salida con Giselle no fue todo un éxito debido a que la mayor parte del tiempo se la pasó bastante seria, las que le siguieron comenzaron a mejorar nuestra relación de tal forma que estoy casi seguro de que ahora estamos tan bien como antes de la convención.
Incluso cuando paso por ella a su piso para salir juntos al final del día ya no me suelta la mano en cuanto nos quedamos solos.
—¿Y esas flores? —cuestiono a Giselle cuando la veo sostener el enorme ramo que le envié hoy