Giselle
Sostengo con fuerza el pequeño bolso que Kalet me prestó de su hermana y mordiendo mis labios, espero pacientemente a que el ascensor llegué al subterráneo donde ya se encuentran la asistente y la nana de Nathan.
—No deberías ponerte nerviosa —me recuerda el rubio, sonriendo de lado.
—¿Y si no le agrado a la nana de Nathan? —lo cuestiono con temor—. Por lo que me ha dicho la aprecia mucho y temo que si ella le dice algo, Nathan me rechace y me suceda lo mismo que con Oliver —musito más