Días después
Me observo en el espejo y cuando la mujer de ojos verdes me devuelve la mirada sigo sin poder creer que seamos la misma persona, ya que parezco alguien totalmente diferente y casi podría decir que hoy me veo linda. Levanto mi mano y cuando la poso en mi rostro sin perder tiempo la maquillista me obliga a bajarla.
—No se toque, el maquillaje aún está fresco y se lo podría correr. ¿Le sorprende verse así de hermosa, cierto? —me cuestiona ladeando su cabeza y sonriendo con amabilidad.