Nathan
Días después
Como cada día llego a mi piso y por extraño que parezca mi asistente no se encuentra en su lugar, no obstante cuando veo un enorme arreglo de rosas y lirios en su escritorio, le lanzo una mirada rápida a Kalet, quien por su parte mira esperanzado el hermoso detalle que dejó para ella.
—¿Sabes a dónde han ido a parar esas flores en los últimos días? —inquiero sin la intención de hacerlo sentir mal.
—Lo sé, a la basura, pero no me desanimo, por lo menos ya no me mira con odio