El lunes llegó con la promesa de otra semana interminable en Vance Enterprises. Olivia había pasado el fin de semana en el ático, pero en una habitación diferente a la de Alexander. Habían establecido un nuevo récord: cuarenta y ocho horas sin intercambiar una sola palabra.
Pero el trabajo era el trabajo, y el lunes por la mañana, ambos bajaron a la oficina en el mismo elevador, separados por una distancia que podría haber sido un océano.
Alexander tenía reuniones todo el día. Olivia lo sabía p