...Y justo cuando sus labios iban a tocarse, cuando el mundo estaba a punto de cambiar para siempre, sonó.
¡Brrring! ¡Brrring!
Un tono estridente, urgente, familiar. Demasiado familiar.
La tonada de emergencia de Isabella.
Alexander se separó de golpe, como si lo hubieran electrocutado. Olivia abrió los ojos, desorientada, el mundo volviendo a enfocarse demasiado rápido, demasiado brutalmente. El momento se había roto. La magia, destrozada. La burbuja de intimidad que los había envuelto, revent