La victoria de la cena familiar dejó un residuo de tensión eléctrica en Blackwood Manor. Olivia no se sentía eufórica, sino alerta, como un soldado después de la primera batalla, sabiendo que el enemigo se reagruparía. La mansión misma parecía contener la respiración, sus pasillos silenciosos cargados de la anticipación del próximo movimiento.
Al día siguiente, Robert Thorne llegó con una carpeta nueva bajo el brazo y una expresión aún más grave de lo habitual. No fue a la biblioteca, sino al p