El mensaje de Isabella llegó un martes por la mañana. Simple, directo.
"Olivia, ¿tienes 20 minutos para un café? Hay un lugar cerca de la oficina. Me gustaría hablar contigo, de mujer a mujer. No de negocios. - I."
Olivia leyó el mensaje tres veces. Sabía que era una trampa. Una jugada calculada. Todo en Isabella lo era. Pero la curiosidad era más fuerte que la prudencia. Necesitaba entender. Necesitaba mirarla a los ojos y ver qué había detrás de tanta elegancia.
Respondió:
"De acuerdo. A las