La luz del mediodía se filtraba por los ventanales del ático, iluminando los planos de Cliffside Manor desplegados sobre la mesa de cristal. Olivia, con un lápiz entre los dientes y la tablet en la mano, trazaba anotaciones en los márgenes. Llevaba horas inmersa en el proyecto, buscando contratistas, revisando permisos, calculando presupuestos. Era un trabajo meticuloso, agotador, pero también un refugio. Mientras su mente estuviera ocupada con problemas logísticos y soluciones prácticas, no ha