La mañana del lunes llegó con una luz fría y metálica. Alexander despertó en su ático, pero ya no en la penumbra derrotada de meses anteriores. La habitación estaba ordenada, los planos arquitectónicos que había desenterrado extendidos sobre una mesa de dibujo cerca de la ventana.
Era un boceto de un centro comunitario, un proyecto que había comenzado en secreto, un sueño juvenil que ahora tomaba forma con líneas más seguras, más marcadas por la experiencia y la pérdida.
Su primer pensamiento n