El apartamento olía a torta de vainilla y a globos nuevos. Un solo globo, en realidad. Un gran número "1" de color amarillo brillante, atado con una cinta a la silla alta de Emma.
Olivia había pasado la mañana horneando. No era perfecta. La capa de glaseado era un poco desigual. Pero había doce velitas diminutas clavadas en lo alto. Una por cada mes del milagro.
Emma, sentada en su trono, observaba todo con ojos serios y enormes. Llevaba un vestidito azul con estrellas amarillas. Su cabello, ah