La distancia en el coche era un abismo. Alexander miraba por la ventana. Veía milaneses caminando. No los registraba. Su mente estaba en la suite. En la piel de Olivia bajo sus manos.
El olor a jazmín seguía con él. Un fantasma en su traje impecable.
Olivia estaba quieta a su lado. Manos sobre su carpeta. Postura perfecta. Pero él notaba el detalle. El leve temblor en sus dedos. La tensión en sus hombros.
El coche se detuvo. Frente al Palazzo Brignole. Fachada de piedra antigua.
Salieron. Alexa