Maxime
Me despierto en una cama diferente. Las sábanas están aún recién planchadas, perfumadas con lavanda, una ligera brisa de la mañana filtrándose a través de la ventana. Clara duerme a mi lado, en paz. Está hermosa en su sueño, como siempre. Pero algo ha cambiado, y no es solo la suave curva de su vientre, que se hace cada vez más evidente.
Acaricio suavemente su brazo, rozando su piel. Ella murmura una palabra, un sueño, no lo sé. Cierro los ojos, pero una imagen persiste: la de Léa. Un re