Léa
Estoy frente a la ventana, con los ojos perdidos en la vista borrosa de la calle de abajo. Está lloviendo, una vez más. Las gotas resbalan por el cristal, como lágrimas que no supe derramar. Las observo, hipnotizada por este ritmo que parece reflejar el caos de mis pensamientos.
Maxime. Él está ahí, en algún lugar, en un mundo que ya no es el mío. Un mundo al que no puedo volver, a pesar de los recuerdos que vienen a abrazarme en cada instante. Él tiene sus razones. Lo sé. Tiene su vida, su