Los músculos de Maximiliano se tensaron tanto, que no se dio cuenta de la fuerza que estaba ejerciendo sobre mi mano, tuve que intentar liberarme porque me estaba haciendo daño, por lo que me di cuenta que esa tal Doña Lucrecia, lo afectaba demasiado y por otra parte, a Doña Hipólita la hacía sentir poderosa, tener esa información.
Él me soltó y me tomó del brazo, paso algo muy extraño, me pareció escuchar su voz disculpándose, pero sin hablar
— ¿Qué sabe usted de Doña Lucrecia? ¿Acaso sabe dón