No podía creer lo que había visto, Laura había sido mi amiga de toda la vida, crecimos juntas y asistimos juntas al catecismo, ella entraba a la iglesia, se confesaba cada jueves y comulgaba los domingos. ¿Acaso las brujas podían entrar en la casa de Dios sin ningún temor? Además, yo nunca le había visto los dientes así, de hecho, siempre tuvo una hermosa sonrisa, Dios mío, ¿Qué es lo que está pasando? ¿En quién puedo confiar? Ni siquiera mi madre es quien dice ser, de un día para otro me veo ro
Mony Ortiz
Queridas lectoras, una disculpa por la tardanza, me picó un insecto en una mano y por el dolor y la hinchazón no podía escribir pero en cuanto pueda subiré la mayor cantidad de capítulos posibles