No sólo era el día más feliz de mi vida, mi madre estaba tan entusiasmada, que parecía que era ella, la que sería presentada en sociedad, se pasó el día ordenando flores, disponiendo el banquete, la orquesta ya mí me pidió que descansara, para que estuviera radiante.
Yo no podía estar más feliz, esa noche, mi padre anunciaría ante todas las familias más importantes de la ciudad, mi compromiso matrimonial con Don Maximiliano de Castilla, quien era sin duda alguna, el soltero más codiciado, de la