Tenía que investigar que tanto sabía la sirvienta de nosotros y de lo que en realidad, estaba pasando con Isabel, pero debía esperar, no podía dejar mi puesto, debía impedir que alguien entrara en la habitación o se sorprenderían si veían a Maximiliano en trance, ya que sería lo único que podrían ver, el cuerpo inerte del hombre arrodillado en el piso.
Paso el tiempo e Iván subió corriendo las escaleras, Doña Leonor y Don Fernando fueron acompañados de un sacerdote, tocamos la puerta para adver