Después de un tiempo de vigilar la ventana, Isabel volvió a abrirla y luego se fue, dejé pasar un momento, para asegurarme que no volviera, así que después de un tiempo prudente decidí entrar por la ventana, tal como había salido, en cuanto entré, comencé mi transformación, entre más rápido lo hiciera menos peligro corría de que me descubrieran.
Cuando escuche que la puerta se abrió, ya era demasiado tarde, estaba en pleno trance de transformación y ya no podía detenerme, Isabel me descubrió j