Tres años pasaron casi sin hacerse notar.
No porque no hubieran ocurrido cosas, sino porque todo parecía encajar con una naturalidad que Alma jamás había imaginado posible. La empresa creció de manera sostenida, abriendo nuevas líneas de negocio y consolidando su prestigio. Beltrán & Hijos dejó de ser solo una firma familiar respetada para convertirse en un nombre citado en foros empresariales y revistas especializadas.
Alma ocupó su lugar con solvencia.
Sus ideas fueron escuchadas, sus proyect