¿Y cómo los demonios terminaron yo en esta situación?
Ah, sí… porque a mi brillante idea de tener un novio falso, se le olvidó un pequeño detalle: el falso novio debe besar.
Y el mío... bueno... el mío es Tenzin.
El hombre más hermoso, fornido, tatuado, con cara de “te doy paz interior o lo que quieras”… pero que a la hora de besar es un verdadero Buda tieso.
Y aquí estoy yo, en mi minimalista apartamento, viéndolo sentado en mi sofá como si lo fuera un fusilar.
—Relájate, monje —le digo cruzan