Entramos Miriam por delante, luego yo y al final Gerardo. Vamos tímidos y en silencio, no sabemos qué tanto debemos esperar de la salud del exsenador.
Un hombre con tubos pegados a la nariz, vestido de pijama azul claro de franela se encuentra acostado en la cama, una grande y muy bien arreglada. Se nota que todos han trabajado para que el señor se encuentre lo más cómodo posible. Las ventanas están cerradas, y hace calor aquí.
-Buenas tardes, perdón las fachas pero no quería desaprovechar la o