Ya es de mañana, dormí como piedra. Me hacía falta, la verdad.
Anoche traté de hablar con Mauricio pero no lo logré. Me contestó la recepcionista, me dijo que mi marido estaba con los agricultores arreglando lo de la siembra especial para los restaurantes pero que le pasaba mi recado.
Decidí mandarle un mensaje diciendo que estaba en casa, y ya. Fue todo. Supongo que ha de seguir molesto, y yo un poco también. Decido terminar con mi mal humor, y darle al trabajo que tengo mucho pendiente.
Salgo