Hay mucha sal en el ambiente. El mar, mis lágrimas, la saliva en su boca.
De repente me siento tentada a tocar su rostro, pero no me puedo mover. Él tampoco hace ningún movimiento, solo percibo que su respiración se ha agitado ligeramente. De repente mi vista ha bajado a sus labios.
-Caro... yo. Creo que... mejor nos subimos con los demás...
Regreso a mi cuerpo, desde donde me haya ido por unos segundos. Me noto sonrojada pero logró disimularlo con el pañuelo. Armando se separa ligeramente de m