Regresamos rápido al hospital, el comandante guardó tres rebanadas y lleva otras tres de contrabando. Me imagino que es para los tres que nos esperan en el cuarto.
Entramos y los vemos rodeando a Armando, quien aún se ve dormido, igual que cuando me fui.
-Buenas noches señoritas, agente Muñoz... ¿Cómo sigue el paciente? –pregunta en voz cordial el jefe.
-Hola, buenas noches. –Saluda Miriam mientras se levanta de la silla- Sigue igual, aún no ha despertado. Pero el médico nos informó que el pu