Angelo esperó en silencio a que Nerea se sentara frente a él. Aunque su expresión no revelaba nada, la conocía lo suficiente para intuir que lo que estaba por escuchar no le gustaría en absoluto.
—Dime que encontraste algo —dijo, temiendo lo contrario.
Habían pasado casi dos semanas desde que le pidió a su prima que investigara a Tazio. Hasta entonces, Nerea no le había dado ninguna novedad. Angelo no quiso presionarla al principio, pero a medida que los días avanzaban, la ansiedad se había hec