Lena no recordaba exactamente cómo había terminado en el metro.
Simplemente… estaba ahí.
La multitud la arrastró como una corriente muda y ella se dejó llevar, sin oponer resistencia. Todo se movía en una especie de compás distinto, como si el mundo marchara a un ritmo que ella había olvidado hacía tiempo.
El vagón iba a reventar de gente.
Voces, anuncios, el chirrido de las ruedas contra los rieles… todo se mezclaba en un zumbido lejano, casi sin forma. Se agarró de la barra metálica y el frío