El cursor parpadeaba en la pantalla en blanco como si se burlara de ella. Tic… tac… tic… tac.
Lena llevaba más de una hora frente a la laptop y ni una sola línea decente había logrado salir de su cabeza. Cada idea que asomaba se deshacía antes de llegar a sus dedos, como humo escapando por una rendija.
Soltó un suspiro largo y se echó hacia atrás en la silla. Miró el apartamento en silencio. Todo seguía igual: la luz amarillenta colándose perezosa por la ventana, el murmullo distante de la call