Una vez que logré calmarme, me senté con mis padres y les conté todo lo que había vivido durante estos años.
Las humillaciones, la soledad, la lucha constante por proteger a Tomás… Todo salió de mi boca como un río que había estado represado demasiado tiempo.
Mi padre me escuchó atento, en silencio. Luego me dijo que, después de haberme acompañado al avión, uno de sus hombres regresó con discreción a la manada del Bosque Gris para seguir indagando y así poder conseguir información sobre lo que o