De camino de regreso, escuché las voces de algunos pasajeros sentados cerca de nosotros, murmurando con emoción y sorpresa.
—¡Dicen que Mateo huyó de la ceremonia de sucesión! —comentó una mujer en voz baja, aunque lo suficientemente alta como para que todos la oyeran.
¿Mateo se escapó?
¿Justo él?
¡Ese era el ritual que llevaba años soñando! La ceremonia que, por fin, lo convertiría en el líder absoluto de la manada…
—Yo escuché que fue porque su compañera Camila escapó —añadió otra persona que