Ella lo miró, sus ojos llenos de angustia. “¿Por qué no puedo recordarlo todo? ¿Por qué solo siento este dolor? ¡Es como si algo dentro de mí estuviera roto!”
En ese momento, la puerta se abrió bruscamente, y Diego entró en la habitación. Su rostro estaba marcado por la culpa y la preocupación, pero también por una determinación que Khalid reconoció de inmediato. Diego había venido a buscar respuestas, pero su presencia solo parecía intensificar el caos emocional de Isabela.
“¿Qué haces aquí?”