Khalid al-Fassi se sentó en el despacho de los Mendoza, su rostro reflejando una mezcla de preocupación y determinación. Había pasado demasiado tiempo sin noticias de Isabela, y cada minuto que pasaba se sentía como una eternidad. La angustia de su hijo Rami, quien preguntaba constantemente por su madre, lo impulsaba a actuar.
—Margaret, Fernando —comenzó Khalid, su voz firme—, necesitamos un plan para encontrar a Isabela. No podemos quedarnos de brazos cruzados.
Margaret asintió, sus ojos llen