Seis meses habían pasado desde que Khalid al-Fassi había tenido noticias de Isabela. Cada día, la inquietud crecía en su interior, y la preocupación por su hijo Rami, quien siempre preguntaba por su madre, lo mantenía en un estado constante de ansiedad. Khalid había intentado llamarla en múltiples ocasiones, pero cada vez la línea estaba muerta. La incertidumbre lo consumía.
Un día, decidió que no podía esperar más. Con el corazón pesado, tomó el teléfono y llamó a la casa de los Mendoza. La vo