Menna, Hesy y Meryre se pusieron de pie, la sorpresa grabada en sus rostros. La presencia de Akhenaton en Giza, y en una villa tan discreta, era un secreto peligroso.
—Príncipe Akhenaton —dijo Meryre, con una profunda reverencia—. Vuestra presencia aquí… es inesperada.
Akhenaton asintió, una sonrisa triste asomó en sus labios.
—Maestro Meryre. Capitán Hesy. Arquitecto Menna. Sé que mi aparición es… inusual. Pero los hilos del destino, a veces, nos unen en los lugares más inesperados. Y la verda