El eco de los aplausos aún resonaba en la sala de catas, mezclándose con las felicitaciones que llovían sobre Valeria. Su rostro, iluminado por la emoción y el éxito, era un faro en la habitación. Esteban, tras un momento de vacilación, se abrió paso entre los invitados hasta llegar a su lado.
Elías, al verlo acercarse, hizo un discreto movimiento para retirarse y darles espacio. Pero, para sorpresa de ambos, Esteban lo detuvo con un gesto.
—Los felicito a ambos —dijo, y su voz, aunque conten