El sol de la tarde se filtraba por las amplias ventanas del local en remodelación que pronto sería la sede de "Marea Alta Experiences". El olor a salitre se mezclaba con el acre aroma de la pintura fresca. Sobre un andamio, con ropa holgada y manchada de óleo, Gabriel daba los últimos toques a un mural monumental que cubría la pared frontal.
No era el Gabriel Brévenor pulcro y ejecutivo que dirigía la cadena hotelera con mano férrea. Este era un hombre poseído por la inspiración, con el cabell