Ella está en todos los titulares.
Punto de vista de Catalina
Al alejarme de la multitud, sentía todas las miradas clavadas en mí. El pecho se me cerró y las piernas apenas lograban sostenerme.
Era como avanzar envuelta en una niebla espesa, pero el dolor era nítido, brutal. Adrián había guardado silencio. Me dejó cargar con todo, me dejó ser humillada ante el mundo.
Ni siquiera sabía adónde iba. Solo necesitaba huir. Lejos de los flashes, de las miradas acusadoras, del eco ensordecedor del silencio de Adrián.
Mis pasos me llevaron a un pequeño parque, uno de esos lugares a los que la gente va cuando la vida pesa demasiado.
Me senté en un banco y la presa se rompió. Las lágrimas brotaron con violencia, imparables. Lloré hasta que dolió, hasta que me ardió el pecho.
Todo dentro de mí estaba hecho pedazos. ¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo había permitido que todo se saliera tanto de control?
Me cubrí el rostro con las manos, intentando ahogar los sollozos, pero sentía las miradas. La gente empezaba a detenerse. Los murm