Negar lo Evidente.
Valentina durmió poco esa noche, no por la pregunta de Lucca en sí, sino por lo rápido que había aprendido a acomodarla dentro de sí, doblarla con cuidado y guardarla en un lugar donde no hiciera ruido.
Se preguntó si acaso lo suyo con Alexander era más obvio de lo que ella pensaba, si todo lo que ella creía real no era exactamente así.
A la mañana siguiente actuó como si nada hubiera quedado pendiente.
—No fue para tanto —le dijo a Lucca mientras preparaban café—. Alexander Roth es así en las reuniones, defiende a su equipo cuando cree que tiene razón.
Lucca la observó en silencio, apoyado contra la mesada.
No discutió. Eso, de algún modo, fue peor.
—Si tú lo dices —respondió al final.
Y ahí estuvo la primera mentira clara.
No fue una mentira elaborada, ni siquiera consciente del todo.
Fue una forma de achicar los sentimientos de la persona que supuestamente quería. Una manera de cambiar algo que no encajaba bien en la vida que Valentina decía anhelar.
Se fue a trabajar con una sensa