Cuando el Silencio Grita.
Alexander no volvió al día siguiente, ni al otro, ni al siguiente, y así pasaban los días.
Al principio, Valentina se dijo que no importaba.
Que nada más era una coincidencia, que su ausencia no tenía relación con ella y, sobre todo, que ella no tenía derecho a asignarle ningún significado. No eran nada, ella le había puesto un alto a todo, no era su espacio para habitar.
El problema fue que el silencio empezó a ocupar espacio que técnicamente no le correspondía.
En la oficina, los días se suce