La Noche que nos Desarmó.
Alexander no sabía en qué momento había perdido el control. Ni siquiera estaba seguro de que alguna vez lo hubiera tenido.
El ascensor lo dejó frente a su destino y él subió corriendo, ignorando la lógica, ignorando la prudencia. Solo importaba una cosa: estar allí, frente a ella.
Golpeó la puerta con la urgencia de quien teme perderlo todo, y el sonido del seguro al abrirse le pareció un milagro. Valentina estaba allí, con el cabello suelto y los ojos desbordando confusión.
—Alexander… —susurr