Ruido en el Silencio.
El silencio del departamento era tan denso que parecía tener peso.
Alexander caminaba de un lado a otro, con las manos enterradas en el cabello, intentando contener una tormenta que no tenía nombre. La ciudad se extendía bajo sus pies, brillante y viva, pero ahí dentro todo era quietud. Solo el eco de sus propios pasos lo mantenía en movimiento, como si detenerse significara derrumbarse por completo.
El reloj marcaba las once. Había intentado trabajar, leer, distraerse. Pero cada vez que cerrab