Elena Vuelve.
La puerta del departamento sonó con un timbre decidido, y Valentina, que estaba recogiendo papeles dispersos en la sala, levantó la vista con un sobresalto que no podía disimular.
No esperaba visitas. Menos aún, a ella.
Pero ahí estaba Elena, apoyada en el marco de la puerta, con la misma postura que había usado años atrás, la que indicaba que no venía a saludar por cortesía, sino a inspeccionar el terreno.
Elena entró sin preámbulos, quitándose el abrigo con movimientos medidos, como quien sab