Súplica. 2
Owen se levantó y extendió la mano para ayudarla a incorporarse, al hacerlo, pudo ver con más claridad la forma en que estaba vestida, no dejaba nada a la imaginación: el bralette dejaba entrever sus pezones erectos por el frío de esa mañana, y el pequeño cachetero, un poco arrollado, marcaba sus glúteos mientras dejaba más piel al descubierto de lo que su autocontrol podía soportar, las manos le picaron solo de imaginar cómo sería tocarla.
— ¿Por qué te quedaste durmiendo ahí? — le preguntó mi