Mal encuentro. 1
El mesero se acercaba con el postre, pero Edneris negó con la cabeza, llevándose la mano al estómago.
— Estoy llena, no me cabe ni una miga más. — admitió entre risas.
Owen lo notó de inmediato y, comprensivo, levantó la mano.
— ¿Podría empacarlos para llevar, por favor? — pidió con amabilidad.
— Por supuesto, señor. — respondió el mesero, retirando los cannolis para colocarlos en una pequeña caja roja.
Owen aprovechó el momento para entregar su tarjeta y pagar la cuenta, justo entonces, una idea le cruzó por la mente, y sin pensarlo demasiado, lanzó la propuesta.
— Edneris ¿Quieres ir a bailar? — la pregunta la tomó completamente por sorpresa, parpadeó un par de veces, confundida.
— ¿A bailar? — alzó una ceja, sin poder evitar sonreír al ver que él asentía — ¿No es muy tarde? — sacó su celular para ver la hora — Son las diez. — sonrió.
— Apenas... — dijo Owen, guiñándole un ojo — Mañana no tengo que ir a la fábrica ni a la empresa, y tú tampoco vas a estudiar, podríamos tomarnos la n