Primera cita. 3
Al llegar a la terraza, Edneris no pudo evitar abrir los ojos con asombro, la vista era sencillamente espectacular: desde lo alto se podía ver gran parte de la ciudad iluminada, mientras que la terraza en sí era un rincón romántico y cuidadosamente decorado. Al igual que el salón principal, estaba iluminada con pequeños foquitos navideños de color blanco que colgaban entre las plantas, creando un ambiente íntimo y cálido, las mesas, además, contaban con velas LED que imitaban la llama real, apo