Una sonrisa se dibujó en su rostro al verla sentada en una mesa de la esquina, junto a la ventana con vista al jardín central del lugar, la imagen era perfecta; ella, distraída, hojeando el menú con una expresión de tranquilidad que a él le resultaba irresistible.
— ¿Qué más te compraste, preciosa? — preguntó Owen al sentarse frente a ella, señalando la bolsa a su lado.
— Dos chaquetas y otras cositas más. — respondió Edneris, mordiéndose el labio inferior con una sonrisa traviesa.
— Está bien, después de almorzar vamos a una joyería, quiero comprar algo... — se acomodó mejor en el sillón, inclinán