Frustrado y resignando por la dirección que tomaron los recientes acontecimientos, no me queda otra opción que verla marchar y regresarme por el mismo camino por el que vine.
―Llévame al club, Jacob.
Le ordeno de mala gana. Me paso las manos por la cara en señal de impotencia. ¿Cuándo antes malgasté mi tiempo persiguiendo a una mujer? ¡Joder! Debo estar perdiendo la cabeza.
«¿Qué se siente ser rechazado por primera vez, Ludwig? Creo que no es tu cabeza, sino tu toque el que estás perdiendo»