―Es todo lo que necesito de ti, princesa ―nuestras bocas colisionan, desesperadas y anhelantes, en un beso que envuelve un sentimiento más profundo e intenso del que antes tenía, como si a partir de aquella confesión todo comenzara a encajar en su lugar de manera perfecta―, con eso es suficiente para que me conviertas en el hombre más afortunado y feliz de este maldito universo.
Una vez que rompe el beso, limpia mis lágrimas y me observa con tanta intensidad, que pareciera que acabara de encont