¿Qué hizo ese hombre conmigo?
Intenté huir del demonio e hice todo lo posible por escapar de su poderosa e inevitable atracción, pero fue imposible hacerlo. Entrar al infierno tenía su costo y estaba segura de que pagaría un alto precio por mi error.
No debí abrir los ojos, a pesar de su amenaza, cuando me lo pidió que lo hiciera. No obstante, me sentí tan atraída, curiosa e intrigada por su voz grave y profunda, cuyo tono hizo que todos los poros de mi piel se erizaran, que no pude resistirm