El auto se detiene frente a las puertas del famoso club nudista Sweet Sacrifice. Mis investigaciones siempre me han llevado hasta este mismo lugar y esta mañana pretendo encontrar información de la boca del mismísimo Ludwig Reeves, el dueño del local. Desde que supe que Rachel estaba involucrada, de alguna manera, con este sujeto, mi curiosidad se ha incrementado al máximo.
Salgo del auto y me abrocho los botones del saco antes de dirigirme hacia la entrada.
―Buenos días ―muestro mi credencial y